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Festival de la Avellana

Artículo publicado el sábado 29 de mayo de 2010, a las 07:25

El primer Domingo de Octubre, Infiesto rinde homenaje a su fruto más preciado, la avellana.

Esta tradición se remonta al año 1972, realizando de esta forma una ofrenda del primer fruto a la virgen, coincidiendo así mismo con la celebración de una feria artesanal.

La avellana guarda de forma hermética su fruto. Una cáscara dura que sólo cruje por presión de los dientes o de algún artilugio. El sabor interior de la avellana es parte del sabor rural de Asturias y de su paisaje, en el que dominan arbitrariamente los avellanos, cuyas varas han sido útiles generación tras generación para muchas labores del campo, y no sólo para instigar al ganado. Imagen Festival de la Avellana

A pesar de que hace unos siglos las avellanas asturianas partieran para el contienente amontonadas en barcos en exclusiva (en pleno siglo XVIII era normal ver llegar buques ingleses al puerto de Gijón para cargar avellana, y lo mismo sucedía en el puerto de Villaviciosa y Ribadesella), la producción asturiana sufrió un largo traspiés por otro tipo de especializaciones ganaderas que la sucedieron, así como una baja cotización del producto. El avellano siempre presente quedó desde entonces escondido en el paisaje, sin ningún afán de explotación o comercialización. Sólo algunas zonas como Piloña, con Festival de la Avellana incluido, intentan recuperar el símbolo de la avellana, y también el potencial comercio de este fruto seco, cada vez más demandado en bruto y como derivado para la repostería o empresas licoreras. Asturias, con decadencia avellanera y todo, ocupa el segundo lugar nacional de producción tras Cataluña. Cuenta con variedades autóctonas tales como: Negreta, Amandi, Quirós, Espinareda, Casina y Villaviciosa, que ocupan un lugar preferente en la escala internacional de calidades.

En la Piloña actual, la avellana ha encontrado de nuevo justo reconocimiento en calidad y camina hacia la cantidad renovando sus árboles y creciendo en nuevas plantaciones. La avellana tiene futuro y se ve respaldada en estas tierras por contar con marca propia. También ayuda mucho la organización de un festival que ha superado su triségimo aniversario, que ya se ha acerca en ventas a las 20 toneladas en apenas dos días de mercado, y que se convierte en lugar emblemático de la avellana asturiana por encima de otros concejos que también contaron con gran tradición avellanera como Aller, Cornellana, Teverga, Belmonte, Grado, Quirós o Allande.

Si se tira de manual técnico, el horizonte avellanero de Piloña pasa por volver a sentar las bases de un nuevo nacimiento. Es necesario rejuvenecer las plantas, abonar y realizar controles fitosanitarios. EI rejuvenecimiento se efectúa mediante podas, suprimiendo el 50% de la vegetación para provocar la emisión de ramas jóvenes, eliminando las ramas secas y las que estén excesivamente inclinadas. También se insiste en la idea de que muchos avellanos presentan condiciones demasiado envejecidas y que hay que optar por replantar.

Y replantando avellanos se abona también una ilusión colectiva y toda una gastronomía paralela en la que toda Asturias seguirá teniendo espejo. Por eso el Festival de la Avellana convoca tanta expectativa y tanta gente. Los galardones otorgados en este certamen también ayudan: los premios a la calidad del fruto, mejores recolectores, los más jóvenes, los de mayor edad, premio a las plantaciones y a la repostería con avellana...